Estrés y peso corporal

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Cuando estás estresado: ¿aumentas o disminuyes tu peso? Aunque esta respuesta puede variar de acuerdo a la duración o intensidad del período de estrés que se esté atravesando, generalmente el cuerpo tiende a acumular grasas en períodos de tensión.

Cuando atravesamos momentos de estrés puede resultar más difícil alimentarnos de forma saludable. Aunque en fases agudas se reduce el apetito, el estrés crónico tiende a incrementarlo. Esta respuesta se basa en que la tensión desencadena una respuesta hormonal en el cuerpo: inicialmente se libera adrenalina que nos pone en estado de alerta y reduce el apetito pero posteriormente aumentan los niveles de cortisol, mejor conocida como ‘hormona del estrés, que conduce a que disminuyan los niveles de insulina y con esto bajen los niveles de azúcar. Al bajar el azúcar, tu cuerpo demanda ingerir alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas.

Por otra parte, la alimentación emocional es otro de los fenómenos que explican la acumulación de grasas: existen ciertos alimentos que nos generan confort cuando nuestras emociones no están estables. Estos alimentos suelen ser ‘comida chatarra’ o en general aquéllos altos en azúcares y grasas que relacionados con momentos agradables o nuestra inflancia. Esta comida de confort suele además ahorrarnos el esfuerzo mental necesario para planificar nuestras comidas, buscando opciones rápidas y express.

La falta de sueño es otro factor que se suma a la lista: el estrés conduce al insomnio que da lugar a la fatiga. Para afrontar las actividades diarias el cuerpo necesita de energía que también buscará en alimentos ricos en azúcares y grasas además de bebidas ricas en cafeína. La falta de sueño también conlleva a una alteración de dos hormonas más: la grelina y la leptina, responsables del control del apetito.

¿Cómo evito ganar peso por estrés?

Si sientes que has ganado peso o podrías ganarlo al afrontar un período de estrés, siempre estás a tiempo para tomar medidas:

1- Practica ejercicio aeróbico o cardiovascular: además de ayudarte a quemar calorías, reduce los niveles de cortisol que conducen a un aumento del apetito.

2- Medita o prueba con otros ejercicios que requieran concentración tales como el yoga, tai chi o pilates. Estos ejercicios te ayudarán a despejar la mente y a enfocarte en algo distinto a la comida.

3- Busca algo que te relaje que sea distinto a la comida: leer, pasear a tu mascota, conversar, etc. Existen muchas actividades reconfortantes y que al mismo tiempo nos ayudan a despejar la mente.

@audrisnutrition

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